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Feb 23

A tiros en Kiev

Esta semana pasada estuve currando en París, y además estuve muy liado. Eso significa que aunque tenía una cierta noción de lo que ocurría en el mundo mirando Twitter en mis ratos libres, no podía ver todas las noticias en detalle.

El caso es que a la vuelta fuí a comer con mi madre y repasando un poco las novedades de la semana, me habló de los enfrentamientos en Kiev. “Salieron en la tele los heridos por francotiradores y como los que iban a rescatar a los heridos también iban cayendo por los disparos. Ay que pena…” Me contaba.

Busqué en Youtube y encontré este vídeo, supongo que es al que se refería mi madre:

Pues a mí también me dejó mal cuerpo. Es francamente desagradable ver como alguien cae herido o directamente muerto por disparos, y aún lo es más ver a alguien retorciéndose de dolor en el suelo por alguno de esos disparos. Menos mal que estas cosas me siguen poniendo mal cuerpo, no me he insensibilizado del todo ante el sufrimiento de unos desconocidos. Pero por contra, mientras veía el vídeo también pensaba que no era especialmente gráfico. Hubo un tiempo en el que emitir este vídeo en el telediario habría supuesto un escándalo comparable a emitir una escena de porno duro durante el mismo. A día de hoy, estamos acostumbrados a que los telediarios se llenen con cadáveres destripados y el mismo Youtube que censura sin dudar una teta o un culo, símplemente te pide que confirmes que eres mayor de edad para verlo. ¿Es esta otra forma de manipulación mediática? ¿Nos bombardean con imágenes explícitas de sufrimiento ajeno para que nos acabe pareciendo normal? No tengo una respuesta clara, pero es algo en lo que he pensado muchas veces.

Y si queréis saber mi punto de vista de lo de Ucrania, me fascina en primer lugar la cantidad de opinadores en twitter que lo ven todo tan claro a casi 3.000 Km de distancia. Yo, que si tengo ciertas limitaciones para hacerme opiniones a distancia, lo dejaré en esta reflexión: no creo que todos los manifestantes sean nazis, ni siquiera que controlen las protestas, pero su notable presencia en la revuelta de Kiev es otra muestra más del nuevo auge del fascismo en Europa. No cerremos los ojos, que este fenómeno sí que es chungo…

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