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Mar 23

La resaca del #22m

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Sin temor a equivocarme, puedo decir que ayer vivimos en Madrid una de las mayores protestas sociales desde la muerte de Franco. Una mani tremendamente variopinta, donde convergían múltiples luchas: Marea Blanca, Verde, Sindicatos combativos, partidos políticos, asambleas 15m, colectivos feministas protestando contra la ley del aborto, ciudadanos sin filiación conocida hasta los huevos y ovarios de todo… todos juntos y en armonía.

Lo de la armonía no es algo trivial. Si hubo algo diferente entre el #22M y las concentraciones “formato #15M” fue la abundancia de banderas por todas partes. A mí particularmente me siguen sobrando, pero ayer no provocaron ningún problema. Siendo así, que cada cual vaya a las manis como le salga de ahí mismo. El día empezó con buen rollo, recibiendo a los caminantes en distintos puntos de Madrid, dándoles ánimos, comida y bebida, acompañándoles en su camino al centro de la ciudad. Yo me uní en mi barrio a la marcha norte. Los recibimos en Plaza Castilla, donde partimos unas 700 – 800 personas, y como suele ocurrir en este tipo de marchas, se te une mucha gente por el camino. Al llegar a 4 Caminos erámos tranquilamente el doble.

Como en otras ocasiones parecidas, yo hice un “streaming” de un buen trozo de la marcha. Me impactó especialmente un mensaje de chat en el que un chaval me contaba “Soy XXXX, soy de la Marea Granate, he tenido que emigrar a Montreal y estamos un grupito de 7 españoles delante del PC viendo el streaming. Ánimo y fuerza a todos”. Es imposible explicar con palabras lo que sentí al leer ese mensaje. Por un lado, para cualquier “streamer” es un halago que alguien esté viendo tu retransmisión en la otra punta del mundo y además en grupo como si de un Madrid – Barça se tratara. Por otro, es como si me llegara una cierta tristeza del que está viendo la mani en una pantalla de un PC y le gustaría estar allí.

La tarde fue sencillamente tremenda. Una mani gigantesca. Desde Atocha a Colón todo lleno de gente. Ni de coña los 2.000.000 que dijo la organización, pero quizá la cosa estuvo cerca de 1.000.000 (que alguien tire de Google Maps, calcule superficie y meta un par de personas por m2, por favor…)

Y la traca final… bueno, yo ya me había ido, pero primero está esa casualidad por la cual más de una vez los disturbios empiezan entre 20:00 y 20:30, justo a tiempo para tener las imágenes en los telediarios de la noche. Luego, siempre me queda la duda de si el primer follón lo monta gente que va a liarla o polis infiltrados. Las imágenes en los telediarios de la noche son un arma potente para desprestigiar la mani. Hagamos un ejercicio de credulidad y supongamos que no fueran infiltrados los que la montaran. Pues oiga, dicen que estos están para controlar a los violentos, ¿no? ¿Y unos tíos que estudian un montón de tácticas específicas para ello no son capaces de aislar y detener, pongamos a 10 o 15 tíos tirando botellas y petardos? ¿De verdad hay que cargar a machete en una Plaza de Colón llena de gente? Lo que pasó luego está muy bien documentado en vídeo: una intervención bastante chapucera de la UIP, dicen que intencionadamente chapucera y con el objetivo político de justificar la LSC o “Ley Mordaza”. Luego resulta que esta vez hubo bastante más gente resistiendo la carga que en anteriores ocasiones. Bueno, vamos a ver. En primer lugar, en un país con un 55% de paro juvenil y tanta gente sin ningún futuro, cada vez les va a importar menos liarse a hostias con quien sea. Además de eso, ya más de uno va pensando aquello de “Si me van a dar de hostias igual, por lo menos que pillen ellos también…”. Llevamos tiempo pidiendo las cosas por las buenas y se rien de nosotros. Lo lógico es que los enfrentamientos vayan siendo cada vez más duros. La represión, para que sea mínimamente eficaz, debe administrarse en dosis crecientes. Ayer llegamos a ver gases lacrimógenos, que creo que hace años que no se lanzaban por estos lares.

En fin, que no estaba yo muy entusiasmado con esta protesta y fue el trío calavera del PP madrileño (Nacho, Salvita y Cristi) el que me encendió con una gilipollez tras otra. Aunque soy escéptico, ojalá nazcan nuevas iniciativas y acciones en los próximos días. De momento, lo que se vivió ayer en Madrid fue muy, muy potente y a mí me dió un buen subidón de moral para seguir luchando.

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