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Mar 25

Juego Sucio

Hoy he tenido una interesantísima conversación en Twitter donde varias personas le seguíamos dando vueltas a la resaca del #22M. Como suele pasar con tantas conversaciones tuiteras, los 140 caracteres se quedan cortos para condensar las ideas que iban apareciendo.

Todo empezó cuando expresé un pensamiento en voz alta: que el gobierno ha conseguido que sólo se hable de la batalla campal post-22M y no de una de las protestas sociales más masivas que ha visto este país en tiempos recientes. Alguien me replicó con este magnífico artículo de Isaac Rosa, y a partir de ahí comenzó el debate.

Sí, yo también tengo la sensación, usando un símil futbolístico, que gracias al juego sucio de Interior, el partido se está disputando en el terreno que ellos quieren. Y no me mola nada. Recordábamos como uno de los elementos por los que el #15M ganó la batalla mediática fue el rechazo explícito al uso de la  violencia que sin embargo, en unas cuantas ocasiones sí se ejerció contra ellos. Recordad por ejemplo, el 1º desalojo de la Acampada Sol o la gloriosa mani de la visita del Papa (comunicada también) y donde los chicos de azul se explayaron a gusto. ¿Cómo no recordar aquellas imágenes donde los manifestantes regalaban flores a los antidisturbios y eran correspondidos con regalos menos cariñosos? ¿Como no recordar la resistencia pacífica en el desalojo de Plaza Cataluña donde los Mossos se ensañaron con gente que resistía sentada en el suelo? En otras palabras, el #15M ganó en su día la batalla mediática porque mucha gente se dejó pegar sin oponer resistencia.

En aquellos días, un veterano luchador antifranquista nos decía: “Espero que todos tengáis claro que desde el gobierno nos están dejando hacer porque a alguien le interesa”. Ahora entiendo perfectamente la razón que tenía. Realmente, el juego sucio estaba aún por venir.

En muchos aspectos, todo cambió el #25S de 2012. Quizá la primera mani masiva que siguió un patrón repetido unas cuantas veces después:

  1. Calentamiento previo del ambiente a base de criminalizar a los manifestantes y anunciando el despliegue de enormes cantidades de policía para controlar a las hordas de orcos de Mordor que se acercan a la carga.
  2. Para asegurar el auto-cumplimiento de la profecía, la mani se revienta por parte de sospechosos personajes con pinta de “compañeros-coño”, que prenden la chispa inicial que justifica una carga indiscriminada contra todo bicho viviente. Carga que llega a tiempo para los telediarios de las 21:00. Aún recuerdo la suerte que tuve aquel día para no recibir hostias o algún pelotazo de goma, que también hubo. Sí, en algunas manis me consta que las reventó alguien que iba a liarla, pero en otras, la cosa me huele mucho.
  3. En los días posteriores, se difunde todo tipo de información sobre las maldades de los detenidos y los manifestantes en general, no sea que la gente de bien simpatice con la protesta. Alguna vez, incluso, se les ha pillado difundiendo información falsa.

En el caso del #22M hay una variante quizá no tan explotada anteriormente que es una intervención policial extraña, donde mandan a un número reducido de UIPs contra una Plaza de Colón llena de gente mientras hay una orquesta actuando en el escenario. La intervención es un desastre como táctica policial, pero es una buena jugada a nivel político: facilitas escenas de batalla campal con agentes recibiendo palos, de manera que puedas criminalizar la movilización y te sirve como excusa para colar la infame Ley de Seguridad Ciudadana que propone Interior.

Lo que no sé si tenían previsto los que ordenaron la carga fue la respuesta de los manifestantes. Parece que en 2014 ya se han hartado de dejarse pegar. Después de tantas hostias gratuitas recibidas en manis y desahucios, mas de uno está harto y se defiende. Yo lo he dicho más de una vez: no me voy a dar de hostias con nadie y si hay movida salgo corriendo porque tengo mis necesidades básicas cubiertas: trabajo, casa, Sanidad, etc. Pero yo ya no pontifico sobre la no-violencia porque ya no estamos en 2011 y en 3 años la miseria ha avanzado considerablemente. Un país con un 55% de paro juvenil es un polvorín. Al que no tiene ningún futuro no tienes que animarle mucho para que queme cosas, y tampoco pierde nada liándose a pedradas con quien sea. Y sí, a mí también me impresionan las imágenes del sábado, pero después de años pidiendo las cosas por las buenas, y recibiendo en respuesta hostias y desprecio, algún día tenía que pasar algo así.

De hecho, me temo que la cosa irá a peor y cada vez veremos enfrentamientos más duros tras las manis. Y creo que eso es precisamente lo que busca Interior. Y en la conversación tuitera de esta mañana, le dábamos vueltas a eso. El como impedir que el partido se juegue en su terreno es algo a lo que le tenemos que dar un par de vueltas en nuestros colectivos y asambleas.

 

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2 comentarios

  1. @eduvicus

    Al acabar la semana tendremos para una tesis sobre violencia y técnicas de contención y represión. Sin querer ser pesado, me quedo con la solidaridad de los pueblos que acogieron las marchas(no como la miserable de la Botella), el esfuerzo de estas en reclamar, Dignidad, Trabajo, Ayuda a la Dependencia, Educación, Sanidad etc… Saludos.

    1. rigodon

      No hombre, no eres pesado. El #22m fue una movilización magníficamente preparada y ejecutada por colectivos muy variopintos que consiguieron aparcar sus diferencias y que se llevó a cabo, no lo olvidemos, sin el apoyo explícito de los grandes sindicatos. Yo acompañé a la marcha norte a su entrada en Madrid y compartir camino con ellos fue un rato muy agradable. En mi barrio les esperábamos con comida y bebida 🙂

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