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Jul 24

La desesperación en una foto

No soy especialmente dado a recrearme con el morbo de fotos sangrientas. Alguna vez me ha podido la curiosidad para ver una determinada foto o vídeo, pero soy de la opinión que no es necesario mostrar abundante sangre y vísceras para informar de tragedias.

Estos días en Palestina está ocurriendo una gran tragedia, la muerte masiva de inocentes a manos de la 4ª potencia militar del mundo, que esgrime a los “Escudos Humanos” como toda justificación para esos “daños colaterales” de sus supuestas operaciones contra Hamás. Cuando algo así ocurre, circulan por twitter todo tipo de fotografías horribles (algunas de otras tragedias, pero de eso podemos hablar otro día) e inevitablemente te las acabas encontrando en tu cara.

Si hay alguien inocente en esta y en cualquier masacre, son los niños. En el momento en que escribo esto, se han contado 160 niños muertos en la actual matanza. Creo que todos hemos visto ya fotos de niños muertos en bombardeos, algunos de ellos horriblemente mutilados. Y sin embargo, no son las fotos que más me han impactado. La que más me impactó fue esta, tuiteada por @GuerraEterna:

El chico que se aferraba al paramédico

Para comprender todo el horror que contiene la foto, hay que leerla en su contexto, ya que hay un blog que cuenta la historia detrás de ella. El título es de lo más elocuente: “El chico que se aferraba al paramédico“.

Ahí tenéis el enlace si queréis leer la historia entera, escrita por un médico palestino (creo que estos no me pedirán canon): Este chico tenía múltiples heridas de metralla por una explosión cercana (eso es evidente en la foto), y algunas de ellas eran bastante serias. De hecho el médico dice que varios fragmentos incrustados en su cuerpo estuvieron a punto de matarle. Sin embargo, tuvo mucha suerte, y aunque por poco, la metralla no afectó a sus órganos vitales. Recibió atención médica y parece que su vida no corre peligro. Cuando llegó al hospital no dejaba de gritar “¡¿DONDE ESTÁ MI PADRE?! ¿QUIERO QUE ME LLEVES CON MI PADRE!”, y no se soltaba del paramédico que lo llevó allí. Ese es el momento que captura la foto. El médico cuenta que no le soltaba, que no dejaba de patalear y para poder atenderle, tuvieron que sedarle.

Cuando leía todo esto con la foto a la vista, se me puso un nudo en la garganta y estuve a punto de ir al baño en el trabajo para llorar con un poco de intimidad. Yo fui el primer sorprendido de la reacción que me provocó la foto y la historia. Supongo que después de ver tantas fotos de muertos, por horribles que sean, lo que de verdad me encogió el alma es la desesperación y el sufrimiento de los vivos.

Malditos seais los que hacéis esto. Quizá sea dentro de muchos años, quizá no viva para verlo, pero pagaréis por vuestros crímenes.

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